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Eclesiastés 5: 1/7 [a]Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque estos no saben que hacen el mal. 2 [b]No te des prisa en hablar[c], Ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra; Por tanto sean pocas tus palabras. 3 Porque los sueños vienen[d] de la mucha tarea, Y la voz del necio de las muchas palabras.
4 Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque Él no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. 5 Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas. 6 No permitas que tu boca te haga pecar[e], y no digas delante del mensajero de Dios que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? 7 Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades; tú, sin embargo, teme[f] a Dios. NBLA.
... de la frustración que separa la razón de la sinrazón, pero en el Orden Espiritual, la Justicia de la Injusticia que obra en la deliberada decisión de engañar, de prometer y no cumplir, de resolver cada una de las acciones del diario existir dando lugar a la satisfacción del orgullo, del egoísta, el odio que impide reconocer y respetar a cada hijo, cada hija, cada esposo, cada esposa, cada papá y cada mamá, en fin cada individuo que reciba promesas que solo sirven para "sacar el cuerpo", para evadir cumplir con lo que Dios Manda, pues se trata de la profanación que desata los "diluvios y el ángel de la muerte".
Efesios 2: 13/17 13 Pero ahora, unidos a Cristo Jesús por la sangre que él derramó, ustedes que antes estaban lejos están cerca. 14 Cristo es nuestra paz. Él hizo de judíos y de no judíos un solo pueblo, destruyó el muro que los separaba y anuló en su propio cuerpo la enemistad que existía. 15 Puso fin a la ley que consistía en mandatos y reglamentos, y en sí mismo creó de las dos partes un solo hombre nuevo. Así hizo la paz. 16 Él puso fin, en sí mismo, a la enemistad que existía entre los dos pueblos, y con su muerte en la cruz los reconcilió con Dios, haciendo de ellos un solo cuerpo. 17 Cristo vino a traer buenas noticias de paz a todos, tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca. DHH.
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