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Ezequiel 2: 1/7 La voz me dijo: «Hijo de hombre[a], ponte de pie, que voy a hablarte». 2 Cuando me habló, el Espíritu entró en mí y me mantuvo de pie para que pudiera escuchar al que me hablaba. 3 Me dijo: «Hijo de hombre, te voy a enviar al pueblo de Israel, gente rebelde que se sublevó contra mí. Sus antepasados han cometido rebeldías contra mí hasta este mismo momento del día de hoy, 4 y los hijos son tercos y obstinados. Te voy a enviar a ellos para que les lleves mi mensaje. Les dirás: “Así dice el Señor DIOS”. 5 Sea que te escuchen o no, porque son un pueblo rebelde, al menos sabrán que hay un profeta entre ellos. 6 Tú, hijo de hombre, no tengas miedo de ellos ni de lo que dicen, aunque sea como vivir entre cardos, espinas y escorpiones. No tengas miedo de sus palabras ni de su apariencia porque son unos rebeldes. 7 Tienes que llevarles mi mensaje, no importa que por su rebeldía no te escuchen ni cambien su conducta. PDT.

... suficiente con nuestro sistema sociopolítico, y religioso. ¿ para que necesitaríamos a Dios? ; nuestra final, definitiva convicción, nuestra terca obstinada certeza, se cimienta en que no es posible que exista   Dios que es Amor; cómo podría ser, si la especie humana es odio, rencor malicioso, orgullosos egoísta, el perfecto contraste con lo que "afirman que es Dios", de manera que con nuestro sistema sociopolítico y religioso tenemos suficiente.

Salmo 107: 17/19 17 Obstinados en su conducta rebelde, y afligidos por causa de sus maldades, 18 llegaron a aborrecer toda clase de alimento; ¡ya tocaban a las puertas de la muerte! 19 Pero en su angustia clamaron al Señor, Y él los libró de su aflicción. 20 Con el poder de su palabra los sanó, y los libró de caer en el sepulcro. RVC. 9 el Señor, entonces, sabe rescatar de tentación[a] a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio, 10 especialmente a los que andan tras la carne en sus deseos corrompidos y desprecian la autoridad. Atrevidos y obstinados, no tiemblan cuando blasfeman de las majestades angélicas[b], 

11 cuando los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio injurioso contra ellos delante del Señor. 12 Pero estos, como animales irracionales, nacidos como criaturas de instinto para ser capturados y destruidos[c], blasfemando de lo que ignoran, serán también destruidos con la destrucción de esas criaturas[d], 13 sufriendo el mal como pago de su iniquidad. Cuentan por deleite andar en placeres disolutos durante el día; son manchas e inmundicias, deleitándose en sus engaños[e] mientras banquetean con vosotros. 14 Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca cesan de pecar; seducen a las almas inestables; tienen un corazón ejercitado en la avaricia; son hijos de maldición. 2 de Pedro 2: 9/14 LBLA.    

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